La defensora de la ‘trama de la vida’ ante la crisis climática
Sandra Díaz es una bióloga argentina y una de las principales especialistas mundiales en ecología y biodiversidad. Sus investigaciones abordan un aspecto crucial, aunque a veces desatendido, de la crisis ambiental: la manera en que el cambio climático, el uso del suelo y otras presiones globales transforman las comunidades vegetales de las que dependen ecosistemas enteros.
Las plantas sostienen la red de la vida. Proporcionan alimento y refugio, regulan el agua y el clima, almacenan carbono y crean las condiciones necesarias para la supervivencia de los animales, incluidos los seres humanos. Díaz ha demostrado que comprender la biodiversidad requiere algo más que contar especies. También es necesario estudiar sus rasgos funcionales, es decir, las características que determinan cómo crecen y se reproducen los organismos, cómo utilizan los recursos y cómo influyen en su entorno.
Desarrolló la primera representación cuantitativa global de la diversidad funcional esencial de las plantas vasculares, conocida como el espectro global de la forma y la función de las plantas. Su trabajo ha contribuido a definir la teoría y la aplicación práctica de la diversidad funcional, y ha ayudado a explicar cómo afectan los cambios en las comunidades vegetales a las propiedades de los ecosistemas y a la calidad de vida de las personas. También ha promovido enfoques plurales sobre las distintas maneras en que las sociedades valoran la naturaleza, incluido el influyente concepto de las contribuciones de la naturaleza a las personas.
Trayectoria profesional y reconocimientos
Díaz estudió Biología en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se graduó en 1984 y obtuvo el doctorado en 1989. Es profesora de Ecología en esa misma universidad e investigadora superior principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina. Cofundó TRY, la iniciativa mundial colaborativa sobre rasgos funcionales de las plantas, y copresidió la Evaluación Global de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas. También contribuyó a los trabajos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, galardonado conjuntamente con el Premio Nobel de la Paz en 2007.
Entre sus distinciones se encuentran el Premio Margalef de Ecología, el Premio Gunnerus a la Sostenibilidad, el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento y el Premio Tyler al Logro Ambiental de 2025. Es miembro de la Royal Society y de varias academias nacionales.
Su labor científica internacional la ha convertido en una voz clara e influyente en la defensa de la biodiversidad y en la búsqueda de formas más justas de responder a los cambios ambientales.